PROXIMAMENTE: HASTA LOS CUERVOS PICOTEAN LAS CEREZAS

A fin de este mes de mayo aparecerá la segunda novela de JM. prado - Antúnez y que lleva por título "Hasta los cuervos picotean las cerezas". La novela va a ser publicada por la editorial Gran Vía de Burgos, como lo fue el último libro de poemas, Perdurablemente Anfetamínico.

La novela es de costumbres o negra, quizá, o puede que tenga mucho de teatro y poco de novela. El argumento es muy simple: un accidente de tráfico destapa un entramado de relaciones extrañas, que provocan que la mujer de quien muere en el accidente, sospeche que es más que un accidente. Precisa vengarse y pide nombres a su primo, que se los da. Pero... Como Hamlet siempre hay un deseo de venganza por parte de esta mujer, pero no duda: se venga aunque sea sobre la inocencia. Así descubre a sus compañeros de viaje, dos personas inocentes que se van convirtiendo en reos de una culpabilidad que no le es propia. Y el muerto en accidente, que como un Drácula, no comparece nada o muy poco en la novela, pero se erige en protagonista por completo. Y lo cierto es que a todo el que se arrima a su historia de accidentes y muerte, lo fagocita como el propio conde vaciaba de vida a sus víctimas. Y, por último, como el teatrillo de polichinelas, comparecen una serie de malvados y valientes con los inocentes, como licántropos, en manada, protagonistas de la nada, que buscan la fotografía social, ser famosos por un día. Y esta necesidad, los lleva a convertirse en lo que son, asesinos despiadados, que no les importa para nada, nadie. La novela comenzó a gestarse en el 2004, cuando se puso la primera palabra en un folio en blanco y se terminó en agosto del 2010. Los dos últimos años, han sido de arreglos y redistribuciones, de borradores y nuevos párrafos, de casi una novela nueva, que nada tiene que ver con la que se inició con aquella primera palabra en 2004. El autor se confiesa muy satisfecho con el resultado y con ganas de que los lectores la disfruten.

La poetización de la inocencia en JM. Prado – Antúnez o sólo se muere una vez

-          JM. Prado – Antúnez ha sido calificado de muchas maneras en su hacer poético,raro, inusual, complejo, ininteligible...
-          Efectivamente son muchos los calificativos con los que se ha definido mi poesía. No quiero hacer una poesía al uso y con la corriente. Quizá por un espíritu de contradicción he decidido nadar contra la corriente. Busco otorgar a la palabra un valor nuevo, que nos permita, tanto al lector como a mí, modificar sustancialmente el lugar desde el que contemplar la realidad, esta realidad que nos ex – tresa al estresarnos.
-          Y, ¿Cuál es ese lugar?
-          La sur – realidad por supuesto. Un lugar virtual en el que muera la humanidad y renazca el individuo con su propia inocencia y como si propusiera el nombre a las cosas por vez primera. Ese individuo soy yo y es mi manera de hacer poesía e invito a las personas, a través de la poesía, a la superación del complejo de Edipo, a la muerte simbólica de la humanidad, para que se encuentren ante la novedad de la palabra irracional y del asombro.
-          Irracionalidad, asombro...
-          Las cosas dejaron de asombrarnos desde que se inventó el viaje espacial. Nada de lo que hay es capaz de modificar el asombro del hombre. Debemos hacer que el hombre se asombre por otras cosas distintas. Que mejor que el mismísimo hombre, el mismo, su inconsciente colectivo en este caso. Aquello que es deseo, pasión, impulsividad, pero que pertenece a la totalidad de individuos y por ello se convierte en lo in - conseguible, a no ser que rompas las barreras de lo normativo y busques instituir a la palabra de un valor nuevo, distinto, trasgresor. La palabra antes de que fuese hollada por cualquier hombre. Mi poesía intenta buscar y robar la inocencia de quien la lee para hacérsela patente. Es una invitación a un festín y a una orgía lingüística
-          No es muy ortodoxo..
-          Al contrario, deseo romper las ortodoxias y buscar una nueva forma o vía, re - fundacionar los viejos arquetipos olvidados y desgastados de la humanidad. Deseo recoger lo mejor de todo lo habido hasta el momento. Un eclecticismo puro y duro. No olvido y recuerdo que la persona ecléctica es aquella que se quiere quedar con lo mejor, lo más propio entre lo que queda a los extremos, la inocencia.
-          Pero, no me ha quedado claro de que van sus poemas...
-          Intento que mis poemas hablen del deseo, por supuesto, del fracaso, por supuesto. Pero no desde el deseo y el fracaso. Mis poemas hablan del agua que se desborda de un vaso, por ser metafórico, pero no en cuanto estuvo en el vaso, sino en cuanto que es agua desbordada y rodea al vaso. Quizá pudieran hablar de la huella, del rastro que queda en ella cuando era una gota en ese vaso y a punto del derrame, pero ha perdido el contexto. Huella y pérdida, poesía del rastro. La poesía que intento realizar habla del rastro de carmín en una taza de café cuando ya no hay a quién achacarle el rastro.
-¿Cómo construye sus poemas, es lo que deseo saber?
- Desde la total improvisación, como una sesión de jazz, como en una “jazz – session”. Las palabras van surgiendo improvisadamente, espontáneamente, sin conciencia de su ligazón, de su “hilvanamiento”. Las palabras son como los instrumentos, cada una con su música, y las permito entrar cuando lo desean y quieren, sin limitaciones sintácticas o semánticas. El resultado final, con su concordancia o su disonancia, con su reflexividad o ironía, con su eroticidad o su “envelamiento”, lo pondrá el conjunto del libro, el lector cuando lo escuche. Es preferible que este lector lea en voz alta y escuche, se escuche, como si asaltara territorios abisales sin uniformidad, con pies de plomo quizá, y se sienta incomprendido en ese espacio, como el propio autor e intente salir por el único resquicio de esperanza que queda...
-          ¿Qué es?
-  Debe leerse el libro
-          Ha repetido en varias ocasiones inocencia...
-          Me gusta esa visión del hombre como un ser de inocencia, de bondad absoluta, que haga lo que haga no hay culpabilidad porque todo lo hace para volver al origen de la vida. Al origen mismo del nacimiento de la palabra. Me gusta definir mi poesía actual como un atraco a inocencia poética alevosa.
-          Por qué no es usted más entendible, por favor, que todo el mundo le achaca la inteligibilidad...
-          Lo sé, que es uno de los sambenitos que me han colgado, un prejuicio. Creo que es un prejuicio, sin más. La inteligibilidad surge, a mi modo de ver, de la propia materia  a poetizar, ese rastro que busco en la realidad. Una vez dije que pretendía recoger la imagen que ve una pupila cuando desaparece el objeto que la produjo. Y no quiero privar al lector del asombro en la lectura, de la dificultad de leer. Hablar de la facilitar al lector la tarea de leer, me parece demagógico. No quiero escribir primero y deglutir mi escritura como lector para volver a escribir lo que creo que se debe entender y dirigir la lectura por mis propios derroteros. Para eso, ni se necesita un lector ni uno se desenvuelve como escritor. Sería otra cosa... un comentador de textos.
-          Entonces, su poesía es improvisación, espontaneidad e inocencia...
-          Esas tres palabras van amalgamadas en mi poética o son el fundamento de  mi poesía. Escribir desde la improvisación, permitir que acceda la espontaneidad  y dote de sentido al “palabreo”, y que la inocencia quiera manifestarse a través de ello. Existencial.
-          De usted ha dicho Leopoldo de Luis que es “un poeta verdadero que construye destruyendo, que es la manera más fecunda de otorgar valor a la palabra”.
-          Agradezco enormemente las palabras de Don Leopoldo de Luis, que es un gran poeta. Las acojo desde la más absoluta humildad, porque a mí me falta recorrer un gran camino para llegar a la mitad de altura de ese gran maestro, maravilloso, al que aprecio y profeso un cariño enorme.  De igual manera que agradezco el prólogo de Xulio L. Valcárcel, en el que se nota el cariño que me tiene.
-          En qué trabajamos ahora...
-          En la corrección e infinitas relecturas de un nuevo manuscrito que lleva un título no definitivo de “Perdurablemente anfetamínico” y en ser feliz aceptando la vida con un sí eterno, como quería Unamuno.
Que sólo se muere una vez.

CULTURA

Prado-Antúnez convierte a su generación en personaje poético

El autor ribereño presenta su nuevo poemario, ‘Perdurablemente anfetamínico’, este jueves

A.S.R. / Burgos
Prado-Antúnez define como generación que nunca llegará a nada a la suya, a la de los nacidos en torno a 1963, y a estos perdedores convierte en protagonistas en su nuevo poemario, Perdurablemente anfetamínico (Editorial Gran Vía). «Estamos al borde de todos los acantilados, de todos los precipicios, pero no damos el salto», se explica el profesor, que presentará el volumen el jueves en la Sala Polisón del Teatro Principal (20 horas) acompañado por el editor, Eduardo Munguía, y por Ramiro Lagos, poeta y profesor emérito de Literatura Hispanoamericana y Español de la Universidad de Carolina del Norte en Estados Unidos.
a del Norte en Estados Unidos.
Ese personaje del 63 se pasea por estas páginas como si lo hiciera subido en una montaña rusa. De ahí el título: «Los poemas hablan de la propia vida, con sus altibajos, unas veces estás arriba y muy feliz y parece que estás en una burbuja maravillosa y, de repente, la misma vida te baja y te deja tirado y no sabes dónde estás. Son los mismos efectos presupuestos a la anfetamina.

La primera palabra alude a Espinoza y su idea de que al hombre le gusta perdurar en la existencia. Se juntaron estos dos términos que además parecen antitéticos porque está la positividad y la negatividad, aunque el libro es más positivo».

PUBLICADO EN EL CORREO DE BURGOS EL

PERDURABLEMENTE ANFETAMÍNICO, por Apuleyo SOTO

José Manuel Prado-Antúnez, vasco-gallego afincado como profesor de Instituto en la Ribera Arandina del Duero, es un poeta duro, caprichoso, irreverente, iconoclasta, personalísimo. Maneja el verso como la horma de su alma, un alma meditativa, atormentada, desasosegada y erizada de preguntas. Prado-Antúnez, que desde que le conozco -y ya van bastantes años- anda en búsqueda y captura de sí mismo, protagonizará las Veladas Poéticas de este noviembre azacaneado en el salón de actos de Caja Segovia, organizadas con el marchamo de IE University. Largo octubre en el instante, Correrá la caricia por mi castro, Hesíodo, Baquiana ,y, ahora, Perduramente anfetamínico (Gran Vía editorial, 2009) son títulos que hablan por sí solos y abonan su carrera de fondo de escritor.
No, no es nada ameno ni florido este Prado representante de una generación, la suya de 1963, a la que califica de "perdedora": "Estamos al borde de todos los acantilados, pero no damos el salto", dice. Y entonces se desnuda ante el lector perplejo y le muestra las heridas y fracturas que le ha infligido la vida, aunque nunca sabremos si es el filósofo cínico el que habla o el Job de todas las desgracias y abandonos el que se queja. Porque habla y habla, atropellándose en las locuciones, y se hace el harakiri en público, en la asamblea de los letraheridos, y se desboca y se desangra por la palabra y por la pluma, y se exhibe como un loco de atar a trompicones, pero descarga su rifle bífido contra todo lo creado, desdeñando los halagos y sintiéndose, sin embargo, necesitado y acreedor de ellos.

Prado-Antúnez es el espejo carnal y descarnado de los jóvenes de los ochenta, mimados pero insatisfechos, perdurablemente ansiosos, "perdurablemente anfetamínicos", que guardan una soterraña ternura desvalida y no se atreven a manifestarla sino a la contra, con insolencia, con desparpajo, tirando a dar a la sociedad que no supo ni pudo educarlos. Y resulta que tienen la piel más dura que un galápago.

Yo he asistido a las sucesivas crisis de este hombre en pie de lucha con el lenguaje, que ha madurado tarde pero profundamente como el membrillo. Y su poemario es el reflejo. Un poemario abstruso, difuso y confuso para el que no lo conozca, aunque luminosamente revelador para el que haya seguido su evolución. En él se autolapida y se autodestruye, pero también se autodisculpa y se autoestima. O sea, que está en contradicción consigo mismo, cual hijo de vecino. Y es que escribe "a dentelladas" como Miguel Hernández y grita como Munch y Chagall. Y se retrata sin pudor. Leerlo.

Presentación de Perdurablemente anfetamínico en Burgos por Ramiro Lagos

Me es grato participar en el lanzamiento del libro poético de Manuel Prado-Antúnez, originalmente titulado PERDURABLEMENTE ANFETAMINICO. Y comienzo por referirme a las primeras páginas en que el autor proyecta su personalidad atormentada por circunstancias que lo rodearon desde el primer relámpago psicológico en su niñez.

Nace en una ciudad flotante como un rió, Aranda del Duero. Allí “Salitre y sangre, muere la ola y yo nazco”, dice. Su infancia ardiente y hostil” marca el destino a seguir y contribuye a su cosmovisión poética. En su obra resalta su rebeldía, su imprecación, su denuncia y su asiduo manifestarse en el centro nervioso de su canto cargado de patéticos significados y significantes.

El caudal temático de sus ondas líricas me anima a navegar con el poeta después de comprender sus palabras enardecidas y cáusticas. Las de su río genético que confiere al vate una robusta voz autóctona de sus remansos que se salen de cauce, para convertirse en calas urbanas de su ciudad-madre. Allí en su tierra, con voz bronca se hace sentir con lánguido optimismo, esperando en su garganta su estrella anhelada, para ver la urbe, no beata y blasfema bajo la negra estrella, sino señera, diafanizada y con mirada clara. Todo parece indicar que el poeta vela por su ciudad, aspirando a que se le recuerde al menos a través de los lampos claro-oscuros de su poesía.

Portavoz de sus sagas biográficas y de los hitos históricos de su España fragmentada ,rotos los cristales de su alma dolida, el poeta pregona un testimonio lírico de circunsancialidades vulneradas por el destino y así logra conmover al lector, para hacerlo solidario de sus manifiestos. Me sorprende que este poeta, superada la violencia después de la paz armada insista en testimoniar lejanos episodios pronunciándose contra ciertas carabinas alusivas al pasado sombrío de su tierra, para culpar a sus antepasados del tremendismo atrincherado en una historia repudiada. En

La expresión de estas reminiscencias, el poeta no agota su desvelo sino que a la sombra de su la negra luna fóbica y maldita, rompe el tiempo para seguir pregonando su mensaje bajo el cielo rojo o plomizo vulnerado. Consciente de que la violencia existe desde sus antepasado, el poeta parece

Encararse frente al espectro de la historia para inculparla ante la efigie del levita cómplice.

“A mi pupila la educa de barbarie, la postra

Ante un altar, de hinojos, el sacerdote la encorva”.

Cada poema de Manuel Prado-Antúnez nos traslada a un escenario de su conciencia dolida sin olvidarse tampoco la de la historia global, como espejo de su drama y así respira por su herida:

“Os doy la espuma y la lagrima que alimenta

A este cirrótico hígado como la plaga bíblica”-

Los poemas que he leído del poeta de Aranda del Duero me han dado la sensación de brotes de angustia existencial compartida con reminiscencias cíclicas que le dan vuelta a su cabeza tensa. Sus recuerdos los poematiza dentro de su vía crucis, deambulando piedra como un sonámbulo en su vieja ciudad castellana. En sus versos se refiera con reiteración a su vía crucis, “vía crucis de niebla” y en ese vía crucis encuentra a su cristo lacerado.

Al referirse a la ensangrentada tierra de cruces sin soles, no se aleja el poeta de la alusión al Dios escondido y mudo, pero su reacción escéptica es decepcionante. No encuentra a Dios y así lo confiesa.

“En el camino no hay Dios ni misterio.

Deja a Dios tan lejos, silente.

Alejándose de Dios o Dios alejándose del poeta, se advierte en el la angustia existencial, lo que lo hace pensar en su fatalidad sombría.

Falleceré en una noche de alcohol y letrinas,

En un calvario: cruz de sombras.

No puede ser tan atormentado el destino de un poeta que concibe la vida y el amor con el aditamento de “vida perra” y “amor perro y seguramente el perro destino con tan gris fatalismo y perturbación espiritual. Con todo, hay manifestaciones en que la ingenua luz asume su papel místico para alumbrarle sus ojos en estos versos

“La luz prendida, soy el niño

Que escuchara caer el hacha de piedra, larga dilación

Sobre la fe de escarcha y un verso ciego”-

Sin haber leído de par en par su poemario, saco la conclusión de que el poeta atormentado de Aranda del Duero ha mantenido una lucha tenaz interna y externa que da dimensión descomunal a su voz para el logro lírico de su meta: Venderle al mejor mundo, su “epopeya laxa”.



Ramiro Lagos, Burgos, España, Junio 25 del 2009

A PROPÓSITO DE "PERDURABLEMENTE ANFETAMÍNICO" de José Manuel Prado Antúnez.

Desde su contundencia experimental enriquecida de matices semánticos en los que la palabra adquiere a veces una consistencia de procedencias ígneas, endurecida en tensiones de antigua rabia telúrica, nos trae José Manuel Prado-Antúnez (Baracaldo, 1963) un poemario en el que profundiza sus constantes poéticas manifestando tanto un proceso de madurez como una acentuación de las fuerzas profundas que enriquecen las raíces de su poesía.
Dice Marta Rivera de la Cruz que “Hay una furia antigua en estos versos, un montón de preguntas cuya respuesta aterra, tal vez porque la verdad siempre nos da miedo.” Y es que este poemario prevalece un universo interior, dolorido y agrio, duro y a la vez catártico, que se abre al lector con la crudeza y honradez de quien ha profundizado en sí mismo hasta subniveles antropológicos metapoéticos.
Poeta roca, de aristas berroqueñas, apenas dulcificadas por los vientos y las heladas, poeta tierra de hondas y antiguas verdades y primordiales sufrimientos se manifiesta aquí desde su rotundidad telúrica: “ Si, me abriré las viñas, me desangré a los duros valles,..” , “Te derramé salitre en la frente...”, “...Marchita tierra, ombligo estéril…”, en versos donde la memoria se iza como lábaro de una batalla con el lastre de su propia existencia: “En la ciudad nací que flota sobre un río,/ su vivo flujo lo cruza mi mal patito feo…”,” Salitre y sangre, muere la ola y yo nazco/ de un ojo mustio,…”, “ Nací en la sima abrupta y salina, / flotó en mis dedos roja la culpa, el estigma.” ,dulcificada a veces por brisas de nostalgia: “Mi mariposa rota vuela/ a ese sinuoso tiempo, …”., “ Muere una niña sobre la blanca sábana…” y con una absoluta certeza: “ …soy el niño/ que escuchará caer el hacha de piedra,..”, niño que en su memoria conserva el recuerdo más puro: “Todo vivía lleno de ángeles y arcángeles”, que culmina en Ayer, ahora, carga explosivos Ángel Prado, poema terminal , hermoso y distinto en el que el corazón se manifiesta en su total pureza.
En tan abigarrada constelación tiene el amor su presencia, a veces dolorida, “Cuando a tus senos me abrazo y lloro…”, otras veces gozosa: “Tacto de nieve, llega grisáceo y arrea/ todo mi amor lo arrastra, accesible marea,/ un devaneo, un gozo...”, a veces interrogativa: “¿ Quién desde fuera, amor, te considera? ., y otras definitoria: “ Tu agua de ásperos collados es amar…”.
Poeta vivo, de honda vivencia, que en su dolor arrastra la grandeza de su herida y la enseña absoluta de la verdad: “Vomitaré escorpiones a la herida/ en una oblicua agonía…” , “Examinaré mi carga con curiosidad de monstruo,/ con los estigmas en las manos”, y al mismo tiempo deja constancia de una búsqueda : “ Busco respuesta, espectro del sermón, …”, “Encontraré a ese hombre, lo crucifico/ Y me acompañan treinta nombres, como valor de cambio.”
Lenguaje pleno de metáforas contundentes y al mismo tiempo incisivas, se acompaña a veces de imágenes de una gran plasticidad que nos recuerdan cuadros de Chagall, como “Fotografías níveas, la mujer que silba/ una desnuda rusa bajo la luna muerta,..” o “Vuele en el cielo un cuervo y tiña a todo niño,…”, utilizando la rica materia de las palabras para elaborar una vez más el misterio constante de la creación de un mundo, labor del poeta que llega a manifestar que “ Una labor eterna, me anega y me sepulta.”
En este libro descarnado, duro, de esplendida factura poética, encontraremos la verdad pura, honesta verdad de un poeta maduro que como dijo Leopoldo de Luís “es capaz de investir a la palabra de un valor nuevo.” el valor siempre renovado de quien tiene la palabra como sendero.

Francisco Basallote. http://www.darrax.es/papel-literario/

"LA POESÍA ES AFIRMACIÓN DE LA VIDA". ENTREVISTA EL CORREO DE ZAMORA, 7/08/2009

Manuel Prado-Antúnez (1963, Baracaldo) es Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y está haciendo los cursos de doctorado. Entre las obras que ha publicado están «Largo octubre en un instante» y «Deadline. De la oquedad del limes». En la jornada de ayer de la X Feria del Libro de la ciudad compartió escenario con otros autores: Jesús Losada, Maeve Ratón, Manolo Madrid, José Pedro Pedreira, Félix González Modroño y Alberto Torices. Presentó su libro de poesía «Perdurablemente anfetamínico». En la entrevista habla de como vive la poesía. Afirma que «lo mío es escribir, desde un punto de vista poético. Es lo que más me interesa porque la poesía es el origen de la escritura. Primero se es poeta, se busca la metáfora y después llega el resto de la escritura».


—Háblenos del libro que presenta «Perdurablemente anfetamínico»

—Es una poesía reflexiva. La reflexión es sobre el tiempo, sobre la perdurabilidad del tiempo. Si queremos perdurar en la existencia. Por otra parte una existencia que es como cuando uno toma una anfetamina, tan pronto te pone arriba como cuando se acaba el efecto te vas abajo.

—¿De ahí el titulo?

—Sí. La perdurabilidad pero en esta existencia, que no sabemos porque queremos perdurar en ella si parece bastante «mierdilla». He querido atrapar el tiempo mítico, el tiempo nostálgico, el tiempo reflexivo. En cada poema va intentando atrapar el tiempo hasta que llega el poema final que es la propia realidad la que atrapa míticamente. Creo que ha quedado bien. Todos los poemas son como pequeños arroyos que van confluyendo al poema final que es bastante más intenso y probablemente menos poético en el sentido literario, pero más cercano, familiar y nostálgico.

—De la poesía se ha dicho siempre que está en crisis, ¿qué opinión tiene usted?

—La poesía no está en crisis, ni mucho menos. Quizás lo que este en crisis es que hay demasiados poetas y no hay una especie de tamiz para elegir a unos o a otros. Creo que es una época en lo que cabe todo, «todo vale» y todos estamos ahí. No sé, quizás es el tiempo el que elija o la anfetamina. Alguna de las dos cosas.

—¿De qué sirve la poesía, tanto a los que la escriben como a los que la leen?

—A mí me sirve fundamentalmente para pasar la vida y aceptar todo lo que ocurre; decirle sí a la vida. Yo creo que la poesía es la afirmación de la vida. Creo que todo el mundo hace poesía porque quiere afirmar la vida, quiere aceptarla. Probablemente sea la mejor manera de estar en ella.

—¿Cómo ve la feria del libro, cree que sirve para fomentar la lectura?

—Sí. Yo que he estado en varias, creo que sí. Creo que es una manera fundamental de que la gente se acerque a los escritores. Porque parecemos lejanos para la gente. Y sin embargo estamos ahí. Somos una gente cercana. La gente elige los libros, sabe quienes son los autores, ve a su autor. Además las ferias son esenciales. Aquí en Benavente Mari José y el Ayuntamiento hacen una labor fundamental y una labor excelente desde siempre.

—Un escritor, un poeta siempre está escribiendo, no se si puede adelantar algo

—Te puedo adelantar que hay un par de libros de poesía en la recamara. Este libro que presentamos hoy (por ayer) ha costado seis años hacerlo y tiene veinte poemas, así que imaginate lo lento que soy escribiendo. Hay una novelilla que espero finalizarla a finales de año, y que tenga próxima publicación el año que viene o en el 2012. Su título es «Hasta los cuervos comen cerezas». Es una novela negra.

—¿La primera novela que hace?

—Sí. El anterior libro que presentamos aquí, en la tercera o cuarta feria del libro de Benavente, era un libro de relatos, de cuentos. Funcionó bastante bien porque está agotado.

—¿Anima a la gente a leer?

—Por supuesto. Porque estamos en una Feria del Libro. Yo cuando no estoy escribiendo estoy leyendo. Creo que no hago más que leer y escribir. Incluso cuando escribo es cuando más leo. Porque la lectura es fundamental para apuntalar la propia existencia de uno. Y la afirmación de la vida; porque la gente que escribe está afirmando la vida, se llame Jesús Losada, se llame Marta Ría de la Cruz, se llame Francisco Umbral, se llame como se llame. Está afirmando la vida y su lectura es interesantísima.

MÓNICA CORDERO THOMSON